sábado, 1 de junio de 2013

Capítulos XIX-XX

Capítulo XIX

La voz de Axayácatl parecía muy apresurada, tenía un gran tono de preocupación, lo cual me hizo pensar que, evidentemente, había tenido él un problema y por eso había faltado a clases ese día.

    - Axayácatl, qué bueno que eres tú; dime, ¿te ocurrió algo?- contesté preocupado.

    - Sí Clemente, tuve un problema con Francisco y Rogelio ayer y hoy, pero el problema de hoy es todavía mayor; en verdad necesito de ti- respondió muy alterado.

    - ¿De qué se trata?, por tu tono de voz parece que en realidad sí es muy grave el asunto.

    - Así es Clemente, realmente necesito explicarte todo a detalle, estoy demasiado alterado, ¿te puedo hablar más al rato a tu casa para platicar sobre esto?- con mucha necesidad me preguntó.

    - Claro que sí Axayácatl, trata de tranquilizarte, voy a apurarme para llegar rápido a casa, llámame en unos 20 minutos.

    - Gracias Clemente, en verdad agradezco que me quieras escuchar. Hablamos más al rato, regresa con cuidado amigo.- Axayácatl colgó el teléfono, por lo que continué mi camino para llegar lo antes posible a casa y poder hablar con él.

    Por otro lado, Jérémy todavía se encontraba en el estacionamiento, él esperaba a su equipo de trabajo; sin embargo, en ese momento, se acercó a él la camioneta en donde venían Francisco y Rogelio. Jérémy se percató de que la camioneta se había estacionado justo enfre de él, por lo que retrocedió un poco; Francisco entonces bajó la ventana del lado en donde él venía.

    - Hola- exclamó Francisco con una sonrisa insinuante.

    - … Hola- extrañado contestó Jérémy.

    - Perdona las molestias, estamos buscando a un niño- repuso Francisco, pero Jérémy guardó silencio ante este comentario, todavía continuaba extrañado; Francisco, al notar tal reacción de él, cambió su tono de voz-; perdona por no presentarme, mi nombre es Francisco.

    - Mucho gusto – cortante respondió Jérémy.

    - Yo me llamo Rogelio, ambos somos tíos de Axayácatl, ¿lo conoces? – añadió Rogelio al notar todavía la desconfianza de Jérémy.

    - ¿Axayácatl? – con otro tono preguntó Jérémy.

    - ¿No lo conoces?, ya veo, perdona por habernos acercado así- dijo Rogelio para tratar de fingir su objetivo.

    - No, no, yo sí conozco a Axayácatl – de inmediato comentó Jérémy.

    Cuando Jérémy dijo esto, Francisco volteó a ver a Rogelio con una gran sonrisa en su rostro, una que reflejaba sus claras intenciones de hacerle algo a Jérémy.

    - Qué bueno que lo conoces, porque no lo vemos por ningún lado, pretendíamos llevarlo a su casa porque visitaremos a su familia – comentó entonces Francisco.

    - Entiendo… bueno, sucede que él no vino hoy a la escuela. – aclaró Jérémy.

    - Vaya… qué mal, en verdad queríamos verlo, creo que últimamente ha estado algo enfermo – mintió Rogelio.

    - Creo que sería buena idea ir a verlo a su casa para estar seguros que está bien, ¿te gustaría ir con nosotros Jérémy? – invitó Francisco a Jérémy.

    - No, muchas gracias, por ahora no puedo, pero mañana que le vea le preguntaré cómo sigue.

    - Qué mal que no puedas ir…- con tono de desilusión dijo Francisco-; oye, noto que tienes un acento y tono de voz diferente, ¿acaso eres extranjero?- Francisco y Rogelio ya estaban a punto de bajar del carro para acercase un poco más a Jérémy, pero…

    - ¡Jérémy!- gritó Josef a lo lejos, pues ya había reunido a todo el equipo de trabajo.

    - Lamento tanto tener que dejarles señores, pero tengo que irme; me dio gusto conocerles, espero Axayácatl esté muy bien.- dijo Jérémy en verdad apenado.

    - No te preocupes hijo, espero que algún día nos volvamos a ver. – contestó Francisco, a lo que tan sólo Jérémy sonrió.

    Mientras Jérémy se alejaba, Francisco y Rogelio lo observaban detenidamente, Jérémy sintió tal mirada y apuró el paso, se sentía realmente hostigado, en él había algo que no encajaba con lo que había pasado, dudaba mucho sobre esa familiaridad que presumían esos dos hombres con Axayácatl. Cuando finalmente Jérémy cruzó la avenida, Francisco dijo:

    - ¡Me lleva la puta madre!

    - Se nos fue compa, ahora tendremos que esperar otra oportunidad.- añadió Rogelio.

    - Pronto amigo, pronto veremos a ese chico muy cerca de nosotros- comentó muy seguro Francisco mientras ambos sólo veían cómo se alejaba Jérémy de ellos, hasta que, finalmente, Jérémy llegó con su equipo, así que Francisco y Rogelio partieron de ahí.

    Cuando Jérémy llegó con Josef, todos empezaron a caminar rumbo a la casa en donde harían el trabajo en equipo, sin embargo, Josef notó que Jérémy estaba temblando y estaba un poco serio.

    - Jérémy ¿estás bien?, te noto demasiado raro – le preguntó Josef a su amigo.

    - Estoy bien Josef, gracias, es sólo que estoy un poco nervioso por el trabajo.

    Josef, que consideró la respuesta de Jérémy bastante tonta, respondió:

    - ¿Acaso te hicieron algo los hombres con los que hablabas?

    Jérémy en seguida abrió los ojos por la pregunta de Josef, no quería que él se diera cuenta de lo que había pasado:

    - No, no, en serio estoy bien amigo; muchas gracias por preocuparte – volvió a mentir Jérémy, y en seguida pensó - <<¿quiénes eran esos hombres?, ¿tíos de Axayácatl?, él jamás ha mencionado algo de su familia. Esto es muy extraño.>>

    Mientras Jérémy, Josef y su grupo caminaban; por otra parte, Francisco y Rogelio ya iban por el Circuito.

    - ¿No te parece que te arriesgaste al decir que somos tíos de Axayácatl? – preguntó Rogelio a su amigo.

    - Rogelio, parece que no me conoces, claro que dije eso con toda la intención – respondió muy seguro Francisco.

    - ¿En serio?, ¿con qué motivo?

    - Quiero que justamente Jérémy le comente esto a Axayácatl, para ejercer presión sobre el indio pendejo, y así se dé cuenta de a quién podemos atacar, además de él, si es que no consigue lo que le pedimos.

    Al escuchar esto, Rogelio sonrió enormemente, sabía que el plan de Francisco funcionaría a la perfección.

    Mientras tanto, yo ya, finalmente, me encontraba en casa para así poder hablar con Axayácatl. Como la casa se encontraba sola, pude yo realizar la llamada al hogar de Axayácatl, él no tardó mucho en contestar.

    - Axayácatl, soy yo, Clemente, al fin podemos hablar bien- le comenté.

    - ¡Clemente!, me alegro escucharte y que por fin podamos hablar – con un tono muy feliz me comentó.

    - Axayácatl, dime por favor qué fue lo que te pasó, todo esto me preocupa como no tienes idea.

    - Bueno, es algo largo y difícil de explicar… en realidad me da pena decirte lo que pasó, pero eres mi amigo y confío en ti. El día de ayer Francisco y Rogelio vinieron a mi casa para ver si les había conseguido las fotos que me encargaron, pero al ver que no las tenían ellos…-Axayácatl entonces guardó un poco de silencio, y a través del teléfono escuché cómo él empezaba a llorar, ese silencio fue muy sincero y claro para mí, en cuanto sucedió entendí lo que le habían hecho a Axayácatl, y creo que él también sintió tal pensamiento mío, por lo que continuó-después de lo que me hicieron, ellos se fueron. Mi mamá estaba presente y me curó todas las heridas que me dejaron, pensábamos que todo había acabado por el momento, pero, hoy en la mañana recibí una llamada de Francisco, él me dijo que si no les conseguía a un compañero mío para que lo violaran el viernes, ellos me iban a matar.

    - ¿¡Qué!?- grité sorprendido- ¿pero qué es lo que tienen en el cerebro esos estúpidos?, dime, ¿ya les dijiste a tus papás?

    - Ya, mi mamá ya lo sabe, pero…- en ese momento, Axayácatl escuchó que alguien había llegado a su casa, por lo que espantado me dijo que si podía esperar unos minutos en el teléfono, yo respondí que sí y él se dirigió a asomarse para ver quién era. Él entonces se paró justo antes del primer escalón, empezó a temblar y su corazón latió muy rápido, escuchó abajo unos sonidos de pasos y tenía demasiado miedo a que fuera Francisco, entonces él comenzó a bajar lentamente las escaleras; y cuando por fin llegó al descanso de las mismas, se asomó a esconcidas para ver de quién se trataba: al ver que era su padre el que había llegado, de inmediato sintió un gran alivio en su alma, como si le hubiesen devuelto la vida que nunca ha tenido. Entonces él regresó al teléfono- ya volví – me comentó.

    - ¿Ocurrió algo?- asustado por la pausa en la llamada, le pregunté.

    - Acaba de llegar mi papá Clemente, ahora mi mamá le dirá lo que pasó-nervioso me comentó.

    - Ya veo, así que tu papá no lo sabe.

    Mientras continuábamos hablando acerca del problema, Xochimitl, por su parte, había visto ya a su marido sentado en la sala.

    - Querida, me alegro tanto de verte, por fin llegué, ¿cómo está todo?- dijo Juan desde el sillón de la sala.

    - Oh… Querido… Vaya… Pero qué bien que estés aquí…- dijo Xochimitl demasiado nerviosa.

    Xochimitl entonces fue a la cocina, en sus planes no estaba todavía decirle a Juan, nombre del padre de Axayácatl, lo que había ocurrido con Francisco; sin embargo, Juan de inmediato se percató de algo.

    - ¿Sucede algo amor?, te noto bastante extraña.

    - No, no pasa nada amor, yo… tan sólo te voy a preparar de comer – más nerviosa contestó la mujer.

    Juan entonces se levantó de su asiento y se acercó a Xochimitl, él se quedó a la entrada de la cocina.

    - Mujer, no temas en decirme las cosas, tú sabes que puedes confiar en mí.- dijo Juan al notar los nervios de su esposa.

    Xochimitl, al escuchar las palabras de su esposo, miró fijamente el frasco de las hierbas con las que había curado las heridas de Axayácatl el día en que Francisco y Rogelio lo violaron y golpearon, entonces ella respondió:

    - Amor… la verdad es que sí sucede algo sumamente grave- habló por fin Xochimitl mientras volteó a ver a su esposo, él quedó impactado ante tales palabras de su mujer.

     Al mismo tiempo que todo esto, por otro lado, Jérémy ya había terminado el trabajo de Historia con su equipo, sólo les faltaban unos detalles que requerían de poco tiempo, por lo que él se dirigió a su casa antes de la hora que le había dicho a Isabel.

    Cuando por fin Jérémy llegó a la puerta de su casa, él expresó:

    - Vaya sorpresa que le daré a Isabel por llegar antes de lo que le dije, trataré de entrar lo más silenciosamente posible para darle un buen susto y coraje.- Jérémy abrió la puerta muy silenciosamente. Entonces él entró, cerró la puerta de su casa y caminó hacia la sala de la misma. Cuando ya se acercaba a las escaleras, por alguna razón del destino, él volteó a su comedor y entonces se extrañó de sobremanera cuando vio que en el suelo había un sostén tirado y unos bóxers a lado de éste…

Capítulo XX

Jérémy estaba sorprendido por lo que sus ojos veían, sospechó en seguida que se trataba de algo sexual, por lo que decidió subir a la recámara de su hermana para comprobar lo que suponía. Así lo hizo y subió escalón a escalón lo más silenciosamente que pudo, a pesar de que él no tenía nada de qué preocuparse, su corazón le latía rápidamente, más que nada por el temor de que su hermana se diera cuenta de que él había llegado y no pudiera averiguar lo que estaba pasando.

    Al llegar a la habitación de su hermana, notó que la puerta estaba entreabierta, por lo que se asomó un poco por ella, ahí adentro vio que Isabel y Nestor estaban teniendo relaciones sexuales. Jérémy se sorprendió tanto por tal hecho, y no porque le diera miedo o pudor, sino porque su hermana se consideraba tan casta e inmaculada, que ahora caía en lo que ella tanto criticaba. Él se separó de la puerta y entonces pensó lo siguiente:

    - <<Ahora lo entiendo, Isabel me insistió tanto en la hora de mi regreso para poder traer a Nestor a la casa, no fue simple casualidad todo, ella ya había planeado esto desde tiempo atrás; pero, ¿ahora qué debo hacer?, creo que será mejor que me salga a escondidas y regrese un poco después.>>. Jérémy estuvo a punto de hacer eso, a punto de darse la vuelta para bajar las escaleras y dejar a su hermana con Nestor y su relación; cuando, en ese momento, un pensamiento entró a su mente, lo que hizo detener a Jérémy. Este pensamiento era el de todas las amenazas que su hermana le había hecho desde su llegada a México, recordó también la intención con que ella había venido de España, las palabras que le dirigió a Axayácatl, el conocimiento que tenía Isabel sobre Clemente; y, sobre todo, Jérémy pensó cuando Isabel le gritó sobre la pérdida de su virginidad y sobre cómo ella tenía su destino en sus manos. Jérémy entonces volvió a pensar - <<Que en todas las cosas que me tienes atado hermana, yo también he de tener una con la cual amenazarte para siempre>>-. Jérémy entonces fue por su cámara de vídeo, la cual estaba justo arriba del mueble en donde estaban sus libros, por lo que no hizo ruido alguno. Él entonces tomó su cárama y regresó a la recámara de su hermana, entonces, sin pudor alguno, empezó a grabar por unos minutos el acto sexual de Isabel y Nestor, Jérémy estuvo en esto unos diez minutos aproximadamente, después de ello, él astutamente fue a esconderse al armario de su cuarto.

    Mientras tanto, en casa de Axayácatl, Xochimitl ya iba a comentarle a Juan lo sucedido.

    - ¿Qué sucedió Xochimitl?- preguntó aún más preocupado Juan.

    - Lo que sucede es que… - Xochimitl todavía tenía dentro de sí un gran temor por decirle a su esposo lo que había pasado. Juan tan sólo la miraba, pues esperaba la respuesta.- Francisco y Rogelio regresaron.

    Juan quedó sorprendido por lo que su mujer dijo, una expresión difícil de describir estaba en su rostro, entre preocupado y a la vez de coraje, el hombre ya no aguantaba escuchar la presencia de Francisco.

    - ¿Y a qué vinieron esos dos? – molesto agregó.

    Xochimitl suspiró levemente, se acercó a su esposo y entonces con unas grandes lágrimas en su rostro, abrazó a su marido. Él, en cuanto recibió tal abrazo, entendió por completo todo: su hijo había sido violado.

    Cuando su esposa dejó de llorar y se fue a sentar al sillón de la sala, Juan no pudo resistir el golpear la pared de la cocina y con lágrimas de coraje dijo:

    - Ya no resisto más, esos cabrones cada vez son más viles.

    Xochimitl, que todavía no decía la peor noticia de todas, guardó silencio y cuando vio que su marido se fue a sentar a su lado, ella entonces expresó:

    - Juan, todavía falta por decirte algo.

    Juan entonces volteó a ver a su mujer todavía más sorprendido, en su expresión se veía la predicción de la muerte.

    Entre que esto pasaba en el exterior, por lo tanto, Axayácatl me había detallado todo lo sucedido, especialmente el momento en que Francisco y Rogelio lo golpearon fuertemente; mientras Axayácatl me contaba todo esto, yo lector, aunque pareciera cosa falsa y de dudoso origen, debe saberse, por el contrario, que es todo verdad, y que si quedaba duda de lo que se dijo al principio de esta novela, que yo era un chico con ideas ingeniosas, ahora es momento para demostrar que así lo es; pues mi pensamiento formuló y organizó cada detalle del problema de Axayácatl, con lo que entonces pude planear algo que sólo alguien que ha vivido ésto podría crear, algo que la mente humana, cuando se preocupa por la existencia de otro ser, es capaz de formular con tal de salvaguardar la vida de otro ante el peligro que el mundo ha creado sin control. Entonces, en medio de una explicación de Axayácatl, no pude evitar expresarle lo que había pensado:

    - ¡Axayácatl, creo que tengo un plan para que se solucione este problema!- con tono muy seguro comenté.

    - ¿Qué?, ¿un plan?, ¿de qué hablas Clemente?- totalmente extrañado me comentó.

    - Mira Axa, sé que esto que te voy a decir sonará muy riesgoso y que me podrás tomar de loco, pero creo que es la única forma para que te deshagas de Francisco y Rogelio. Pon atención, espero te convenza lo que te voy a decir, pues, al analizar la perversión de esos tipos hacia los niños, he pensado muy seriamente en que podríamos hacer lo siguiente…- entonces comencé a explicarle el plan a Axayácatl.

    Mientras esto pasaba en el teléfono, Xochimitl, por su parte, le había explicado ya todo el problema de Francisco y Rogelio a su esposo, a lo que Juan quedó totalmente impactado por ello, no podía creer la noticia que venía a amarrar a toda su familia. Él entonces recargó su cara entre sus manos, empezó a suspirar profusamente y no dijo nada. Xochimitl entonces comentó:

    - ¿Qué hacemos cielo mío?, yo ya no veo salida en esto- dijo Xochimitl-. Nos tienen completamente amarrados, Axayácatl no puede llevar a nadie de sus compañeros para que tenga relaciones sexuales con esos bastardos, tampoco puede dejar de llevar a alguien, pues esto le costará la vida a nuestro hijo. Nosotros no podemos hacer algo contra ellos, pues tienen el contrato y pueden meternos a la cárcel por haber prostituido a nuestro hijo.

    - Lo sé, lo sé- alzó su rostro y dijo desesperado Juan-. Estos cabrones nos tienen sin opción alguna, ¡no puedo creer que no se cansen de chingar la vida de los demás!- Juan entonces pateó la pequeña mesa que estaba enfrente-. ¡No lo entiendo!, ¿cómo existen personas tan viles y malditas en el mundo?

    - Yo tampoco lo entiendo mi vida, esos dos han acabado con la infancia y juventud de nuestros hijos; la vida de Axayácatl e Inés no se puede llamar realmente vida.

    Juan entonces, en cuanto escuchó las palabras de su mujer, se levantó con sumo coraje y dijo:

    - ¡Pero esto no se quedará así!, ¡en este momento iré a asesinar a esos estúpidos!

    - ¡Detente Juan!, ¡por Dios, piénsalo bien, ellos tienen las armas suficientes para matarte fácilmente, asesinarlos será imposible!; si quieres deshacerte de ellos, lo mejor es acabarlos a ambos de forma en que ya nadie los pueda defender, y esa forma es metiéndolos a la cárcel – Xochimitl también se levantó para detener a su esposo.

    El hombre, al escuchar las buenas razones de su mujer, se detuvo y entonces volteó a ver a Xochimitl.

    - ¿Y cómo los metemos a la cárcel?, ellos pueden meternos a la cárcel más fácilmente porque tienen el contrato.- dijo Juan encolerizado.


    - Así es amor, pero nosotros no seremos los únicos que vayamos ahí, ellos también irán. Nos tenemos que delatar también amor, aceptar nuestra culpa de haber explotado sexualmente a nuestro hijo, y así también decir quiénes fueron los que nos obligaron a esto, confesaremos a qué se dedican Francisco y Rogelio; de esa forma, tanto ellos como nosotros estaremos encerrados, entonces Axayácatl podrá irse a esconder con su hermana para que por fin ambos puedan olvidar todo este infierno de vida…

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