Capítulo XIX
La
voz de Axayácatl parecía muy apresurada, tenía un gran tono de preocupación, lo
cual me hizo pensar que, evidentemente, había tenido él un problema y por eso
había faltado a clases ese día.
- Axayácatl, qué bueno que eres tú; dime,
¿te ocurrió algo?- contesté preocupado.
- Sí Clemente, tuve un problema con
Francisco y Rogelio ayer y hoy, pero el problema de hoy es todavía mayor; en
verdad necesito de ti- respondió muy alterado.
- ¿De
qué se trata?, por tu tono de voz parece que en realidad sí es muy grave el
asunto.
- Así es Clemente, realmente necesito
explicarte todo a detalle, estoy demasiado alterado, ¿te puedo hablar más al
rato a tu casa para platicar sobre esto?- con mucha necesidad me preguntó.
- Claro que sí Axayácatl, trata de
tranquilizarte, voy a apurarme para llegar rápido a casa, llámame en unos 20
minutos.
- Gracias Clemente, en verdad agradezco que
me quieras escuchar. Hablamos más al rato, regresa con cuidado amigo.- Axayácatl
colgó el teléfono, por lo que continué mi camino para llegar lo antes posible a
casa y poder hablar con él.
Por otro lado, Jérémy todavía se encontraba
en el estacionamiento, él esperaba a su equipo de trabajo; sin embargo, en ese
momento, se acercó a él la camioneta en donde venían Francisco y Rogelio.
Jérémy se percató de que la camioneta se había estacionado justo enfre de él,
por lo que retrocedió un poco; Francisco entonces bajó la ventana del lado en
donde él venía.
- Hola- exclamó Francisco con una sonrisa
insinuante.
- … Hola- extrañado contestó Jérémy.
- Perdona las molestias, estamos buscando a
un niño- repuso Francisco, pero Jérémy guardó silencio ante este comentario,
todavía continuaba extrañado; Francisco, al notar tal reacción de él, cambió su
tono de voz-; perdona por no presentarme, mi nombre es Francisco.
- Mucho gusto – cortante respondió Jérémy.
- Yo me llamo Rogelio, ambos somos tíos de
Axayácatl, ¿lo conoces? – añadió Rogelio al notar todavía la desconfianza de
Jérémy.
- ¿Axayácatl? – con otro tono preguntó
Jérémy.
- ¿No lo conoces?, ya veo, perdona por
habernos acercado así- dijo Rogelio para tratar de fingir su objetivo.
- No, no, yo sí conozco a Axayácatl – de inmediato
comentó Jérémy.
Cuando Jérémy dijo esto, Francisco volteó a
ver a Rogelio con una gran sonrisa en su rostro, una que reflejaba sus claras
intenciones de hacerle algo a Jérémy.
- Qué bueno que lo conoces, porque no lo
vemos por ningún lado, pretendíamos llevarlo a su casa porque visitaremos a su
familia – comentó entonces Francisco.
- Entiendo… bueno, sucede que él no vino
hoy a la escuela. – aclaró Jérémy.
- Vaya… qué mal, en verdad queríamos verlo,
creo que últimamente ha estado algo enfermo – mintió Rogelio.
- Creo que sería buena idea ir a verlo a su
casa para estar seguros que está bien, ¿te gustaría ir con nosotros Jérémy? –
invitó Francisco a Jérémy.
- No, muchas gracias, por ahora no puedo,
pero mañana que le vea le preguntaré cómo sigue.
- Qué mal que no puedas ir…- con tono de desilusión
dijo Francisco-; oye, noto que tienes un acento y tono de voz diferente, ¿acaso
eres extranjero?- Francisco y Rogelio ya estaban a punto de bajar del carro
para acercase un poco más a Jérémy, pero…
- ¡Jérémy!- gritó Josef a lo lejos, pues ya
había reunido a todo el equipo de trabajo.
- Lamento tanto tener que dejarles señores,
pero tengo que irme; me dio gusto conocerles, espero Axayácatl esté muy bien.-
dijo Jérémy en verdad apenado.
- No te preocupes hijo, espero que algún
día nos volvamos a ver. – contestó Francisco, a lo que tan sólo Jérémy sonrió.
Mientras Jérémy se alejaba, Francisco y
Rogelio lo observaban detenidamente, Jérémy sintió tal mirada y apuró el paso,
se sentía realmente hostigado, en él había algo que no encajaba con lo que
había pasado, dudaba mucho sobre esa familiaridad que presumían esos dos
hombres con Axayácatl. Cuando finalmente Jérémy cruzó la avenida, Francisco
dijo:
- ¡Me lleva la puta madre!
- Se nos fue compa, ahora tendremos que
esperar otra oportunidad.- añadió Rogelio.
- Pronto amigo, pronto veremos a ese chico
muy cerca de nosotros- comentó muy seguro Francisco mientras ambos sólo veían
cómo se alejaba Jérémy de ellos, hasta que, finalmente, Jérémy llegó con su
equipo, así que Francisco y Rogelio partieron de ahí.
Cuando Jérémy llegó con Josef, todos
empezaron a caminar rumbo a la casa en donde harían el trabajo en equipo, sin
embargo, Josef notó que Jérémy estaba temblando y estaba un poco serio.
- Jérémy ¿estás bien?, te noto demasiado
raro – le preguntó Josef a su amigo.
- Estoy bien Josef, gracias, es sólo que
estoy un poco nervioso por el trabajo.
Josef, que consideró la respuesta de Jérémy
bastante tonta, respondió:
- ¿Acaso te hicieron algo los hombres con
los que hablabas?
Jérémy en seguida abrió los ojos por la
pregunta de Josef, no quería que él se diera cuenta de lo que había pasado:
- No, no, en serio estoy bien amigo; muchas
gracias por preocuparte – volvió a mentir Jérémy, y en seguida pensó - <<¿quiénes
eran esos hombres?, ¿tíos de Axayácatl?, él jamás ha mencionado algo de su familia.
Esto es muy extraño.>>
Mientras Jérémy, Josef y su grupo
caminaban; por otra parte, Francisco y Rogelio ya iban por el Circuito.
- ¿No te parece que te arriesgaste al decir
que somos tíos de Axayácatl? – preguntó Rogelio a su amigo.
- Rogelio, parece que no me conoces, claro
que dije eso con toda la intención – respondió muy seguro Francisco.
- ¿En serio?, ¿con qué motivo?
- Quiero que justamente Jérémy le comente
esto a Axayácatl, para ejercer presión sobre el indio pendejo, y así se dé
cuenta de a quién podemos atacar, además de él, si es que no consigue lo que le
pedimos.
Al escuchar esto, Rogelio sonrió
enormemente, sabía que el plan de Francisco funcionaría a la perfección.
Mientras tanto, yo ya, finalmente, me
encontraba en casa para así poder hablar con Axayácatl. Como la casa se
encontraba sola, pude yo realizar la llamada al hogar de Axayácatl, él no tardó
mucho en contestar.
- Axayácatl,
soy yo, Clemente, al fin podemos hablar bien- le comenté.
- ¡Clemente!, me alegro escucharte y que
por fin podamos hablar – con un tono muy feliz me comentó.
- Axayácatl, dime por favor qué fue lo que
te pasó, todo esto me preocupa como no tienes idea.
- Bueno, es algo largo y difícil de
explicar… en realidad me da pena decirte lo que pasó, pero eres mi amigo y
confío en ti. El día de ayer Francisco y Rogelio vinieron a mi casa para ver si
les había conseguido las fotos que me encargaron, pero al ver que no las tenían
ellos…-Axayácatl entonces guardó un poco de silencio, y a través del teléfono
escuché cómo él empezaba a llorar, ese silencio fue muy sincero y claro para
mí, en cuanto sucedió entendí lo que le habían hecho a Axayácatl, y creo que él
también sintió tal pensamiento mío, por lo que continuó-después de lo que me
hicieron, ellos se fueron. Mi mamá estaba presente y me curó todas las heridas
que me dejaron, pensábamos que todo había acabado por el momento, pero, hoy en
la mañana recibí una llamada de Francisco, él me dijo que si no les conseguía a
un compañero mío para que lo violaran el viernes, ellos me iban a matar.
- ¿¡Qué!?- grité sorprendido- ¿pero qué es
lo que tienen en el cerebro esos estúpidos?, dime, ¿ya les dijiste a tus papás?
- Ya, mi mamá ya lo sabe, pero…- en ese
momento, Axayácatl escuchó que alguien había llegado a su casa, por lo que espantado
me dijo que si podía esperar unos minutos en el teléfono, yo respondí que sí y
él se dirigió a asomarse para ver quién era. Él entonces se paró justo antes
del primer escalón, empezó a temblar y su corazón latió muy rápido, escuchó abajo
unos sonidos de pasos y tenía demasiado miedo a que fuera Francisco, entonces
él comenzó a bajar lentamente las escaleras; y cuando por fin llegó al descanso
de las mismas, se asomó a esconcidas para ver de quién se trataba: al ver que
era su padre el que había llegado, de inmediato sintió un gran alivio en su
alma, como si le hubiesen devuelto la vida que nunca ha tenido. Entonces él
regresó al teléfono- ya volví – me comentó.
- ¿Ocurrió algo?- asustado por la pausa en
la llamada, le pregunté.
- Acaba de llegar mi papá Clemente, ahora
mi mamá le dirá lo que pasó-nervioso me comentó.
- Ya veo, así que tu papá no lo sabe.
Mientras continuábamos hablando acerca del
problema, Xochimitl, por su parte, había visto ya a su marido sentado en la
sala.
- Querida, me alegro tanto de verte, por
fin llegué, ¿cómo está todo?- dijo Juan desde el sillón de la sala.
- Oh… Querido… Vaya… Pero qué bien que
estés aquí…- dijo Xochimitl demasiado nerviosa.
Xochimitl entonces fue a la cocina, en sus
planes no estaba todavía decirle a Juan, nombre del padre de Axayácatl, lo que
había ocurrido con Francisco; sin embargo, Juan de inmediato se percató de
algo.
- ¿Sucede
algo amor?, te noto bastante extraña.
- No, no pasa nada amor, yo… tan sólo te
voy a preparar de comer – más nerviosa contestó la mujer.
Juan entonces se levantó de su asiento y se
acercó a Xochimitl, él se quedó a la entrada de la cocina.
- Mujer, no temas en decirme las cosas, tú
sabes que puedes confiar en mí.- dijo Juan al notar los nervios de su esposa.
Xochimitl, al escuchar las palabras de su
esposo, miró fijamente el frasco de las hierbas con las que había curado las
heridas de Axayácatl el día en que Francisco y Rogelio lo violaron y golpearon,
entonces ella respondió:
- Amor… la verdad es que sí sucede algo
sumamente grave- habló por fin Xochimitl mientras volteó a ver a su esposo, él
quedó impactado ante tales palabras de su mujer.
Al
mismo tiempo que todo esto, por otro lado, Jérémy ya había terminado el trabajo
de Historia con su equipo, sólo les faltaban unos detalles que requerían de
poco tiempo, por lo que él se dirigió a su casa antes de la hora que le había dicho
a Isabel.
Cuando por fin Jérémy llegó a la puerta de
su casa, él expresó:
- Vaya sorpresa que le daré a Isabel por
llegar antes de lo que le dije, trataré de entrar lo más silenciosamente
posible para darle un buen susto y coraje.- Jérémy abrió la puerta muy
silenciosamente. Entonces él entró, cerró la puerta de su casa y caminó hacia
la sala de la misma. Cuando ya se acercaba a las escaleras, por alguna razón
del destino, él volteó a su comedor y entonces se extrañó de sobremanera cuando
vio que en el suelo había un sostén tirado y unos bóxers a lado de éste…
Capítulo XX
Jérémy
estaba sorprendido por lo que sus ojos veían, sospechó en seguida que se
trataba de algo sexual, por lo que decidió subir a la recámara de su hermana
para comprobar lo que suponía. Así lo hizo y subió escalón a escalón lo más
silenciosamente que pudo, a pesar de que él no tenía nada de qué preocuparse,
su corazón le latía rápidamente, más que nada por el temor de que su hermana se
diera cuenta de que él había llegado y no pudiera averiguar lo que estaba
pasando.
Al llegar a la habitación de su hermana,
notó que la puerta estaba entreabierta, por lo que se asomó un poco por ella,
ahí adentro vio que Isabel y Nestor estaban teniendo relaciones sexuales. Jérémy
se sorprendió tanto por tal hecho, y no porque le diera miedo o pudor, sino
porque su hermana se consideraba tan casta e inmaculada, que ahora caía en lo
que ella tanto criticaba. Él se separó de la puerta y entonces pensó lo
siguiente:
- <<Ahora lo entiendo, Isabel me
insistió tanto en la hora de mi regreso para poder traer a Nestor a la casa, no
fue simple casualidad todo, ella ya había planeado esto desde tiempo atrás; pero,
¿ahora qué debo hacer?, creo que será mejor que me salga a escondidas y regrese
un poco después.>>. Jérémy estuvo a punto de hacer eso, a punto de darse
la vuelta para bajar las escaleras y dejar a su hermana con Nestor y su
relación; cuando, en ese momento, un pensamiento entró a su mente, lo que hizo
detener a Jérémy. Este pensamiento era el de todas las amenazas que su hermana
le había hecho desde su llegada a México, recordó también la intención con que
ella había venido de España, las palabras que le dirigió a Axayácatl, el
conocimiento que tenía Isabel sobre Clemente; y, sobre todo, Jérémy pensó cuando
Isabel le gritó sobre la pérdida de su virginidad y sobre cómo ella tenía su
destino en sus manos. Jérémy entonces volvió a pensar - <<Que en todas
las cosas que me tienes atado hermana, yo también he de tener una con la cual
amenazarte para siempre>>-. Jérémy entonces fue por su cámara de vídeo,
la cual estaba justo arriba del mueble en donde estaban sus libros, por lo que
no hizo ruido alguno. Él entonces tomó su cárama y regresó a la recámara de su
hermana, entonces, sin pudor alguno, empezó a grabar por unos minutos el acto
sexual de Isabel y Nestor, Jérémy estuvo en esto unos diez minutos
aproximadamente, después de ello, él astutamente fue a esconderse al armario de
su cuarto.
Mientras tanto, en casa de Axayácatl,
Xochimitl ya iba a comentarle a Juan lo sucedido.
- ¿Qué sucedió Xochimitl?- preguntó aún más
preocupado Juan.
- Lo que sucede es que… - Xochimitl todavía
tenía dentro de sí un gran temor por decirle a su esposo lo que había pasado.
Juan tan sólo la miraba, pues esperaba la respuesta.- Francisco y Rogelio
regresaron.
Juan quedó sorprendido por lo que su mujer
dijo, una expresión difícil de describir estaba en su rostro, entre preocupado
y a la vez de coraje, el hombre ya no aguantaba escuchar la presencia de
Francisco.
- ¿Y a qué vinieron esos dos? – molesto
agregó.
Xochimitl suspiró levemente, se acercó a su
esposo y entonces con unas grandes lágrimas en su rostro, abrazó a su marido.
Él, en cuanto recibió tal abrazo, entendió por completo todo: su hijo había sido
violado.
Cuando su esposa dejó de llorar y se fue a
sentar al sillón de la sala, Juan no pudo resistir el golpear la pared de la
cocina y con lágrimas de coraje dijo:
- Ya no resisto más, esos cabrones cada vez
son más viles.
Xochimitl, que todavía no decía la peor
noticia de todas, guardó silencio y cuando vio que su marido se fue a sentar a
su lado, ella entonces expresó:
- Juan, todavía falta por decirte algo.
Juan entonces volteó a ver a su mujer
todavía más sorprendido, en su expresión se veía la predicción de la muerte.
Entre que esto pasaba en el exterior, por
lo tanto, Axayácatl me había detallado todo lo sucedido, especialmente el
momento en que Francisco y Rogelio lo golpearon fuertemente; mientras Axayácatl
me contaba todo esto, yo lector, aunque pareciera cosa falsa y de dudoso
origen, debe saberse, por el contrario, que es todo verdad, y que si quedaba
duda de lo que se dijo al principio de esta novela, que yo era un chico con
ideas ingeniosas, ahora es momento para demostrar que así lo es; pues mi
pensamiento formuló y organizó cada detalle del problema de Axayácatl, con lo
que entonces pude planear algo que sólo alguien que ha vivido ésto podría
crear, algo que la mente humana, cuando se preocupa por la existencia de otro
ser, es capaz de formular con tal de salvaguardar la vida de otro ante el
peligro que el mundo ha creado sin control. Entonces, en medio de una
explicación de Axayácatl, no pude evitar expresarle lo que había pensado:
- ¡Axayácatl, creo que tengo un plan para
que se solucione este problema!- con tono muy seguro comenté.
- ¿Qué?, ¿un plan?, ¿de qué hablas
Clemente?- totalmente extrañado me comentó.
- Mira Axa, sé que esto que te voy a decir
sonará muy riesgoso y que me podrás tomar de loco, pero creo que es la única
forma para que te deshagas de Francisco y Rogelio. Pon atención, espero te
convenza lo que te voy a decir, pues, al analizar la perversión de esos tipos
hacia los niños, he pensado muy seriamente en que podríamos hacer lo
siguiente…- entonces comencé a explicarle el plan a Axayácatl.
Mientras esto pasaba en el teléfono,
Xochimitl, por su parte, le había explicado ya todo el problema de Francisco y
Rogelio a su esposo, a lo que Juan quedó totalmente impactado por ello, no
podía creer la noticia que venía a amarrar a toda su familia. Él entonces recargó
su cara entre sus manos, empezó a suspirar profusamente y no dijo nada. Xochimitl
entonces comentó:
- ¿Qué hacemos cielo mío?, yo ya no veo
salida en esto- dijo Xochimitl-. Nos tienen completamente amarrados, Axayácatl
no puede llevar a nadie de sus compañeros para que tenga relaciones sexuales
con esos bastardos, tampoco puede dejar de llevar a alguien, pues esto le
costará la vida a nuestro hijo. Nosotros no podemos hacer algo contra ellos,
pues tienen el contrato y pueden meternos a la cárcel por haber prostituido a
nuestro hijo.
- Lo sé, lo sé- alzó su rostro y dijo
desesperado Juan-. Estos cabrones nos tienen sin opción alguna, ¡no puedo creer
que no se cansen de chingar la vida de los demás!- Juan entonces pateó la
pequeña mesa que estaba enfrente-. ¡No lo entiendo!, ¿cómo existen personas tan
viles y malditas en el mundo?
- Yo tampoco lo entiendo mi vida, esos dos han acabado con la infancia y juventud de nuestros hijos; la vida de
Axayácatl e Inés no se puede llamar realmente vida.
Juan entonces, en cuanto escuchó las palabras
de su mujer, se levantó con sumo coraje y dijo:
- ¡Pero esto no se quedará así!, ¡en este
momento iré a asesinar a esos estúpidos!
- ¡Detente Juan!, ¡por Dios, piénsalo bien,
ellos tienen las armas suficientes para matarte fácilmente, asesinarlos será
imposible!; si quieres deshacerte de ellos, lo mejor es acabarlos a ambos de
forma en que ya nadie los pueda defender, y esa forma es metiéndolos a la
cárcel – Xochimitl también se levantó para detener a su esposo.
El hombre, al escuchar las buenas razones
de su mujer, se detuvo y entonces volteó a ver a Xochimitl.
- ¿Y cómo los metemos a la cárcel?, ellos
pueden meternos a la cárcel más fácilmente porque tienen el contrato.- dijo
Juan encolerizado.
- Así es amor, pero nosotros no seremos los
únicos que vayamos ahí, ellos también irán. Nos tenemos que delatar también
amor, aceptar nuestra culpa de haber explotado sexualmente a nuestro hijo, y
así también decir quiénes fueron los que nos obligaron a esto, confesaremos a
qué se dedican Francisco y Rogelio; de esa forma, tanto ellos como nosotros
estaremos encerrados, entonces Axayácatl podrá irse a esconder con su hermana
para que por fin ambos puedan olvidar todo este infierno de vida…
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