sábado, 4 de mayo de 2013

Capítulo XI-XII


Capítulo XI

Buscaba a Axayácatl por todo el patio, pero no lo encontraba por ningún lugar. Cuando sonó la campana que indicaba que el receso había terminado, corrí hasta el salón con la esperanza de verlo. Al llegar ahí no lo encontré por ningún lado, así que le pregunté a Lizeth si lo había visto, a lo que ella me respondió:

    - ¿Axayácatl?, no Clemente, él no ha llegado al salón, ¿sucede algo?- preguntó preocupada.

    - Ya veo, así que todavía no llega al salón; muchas gracias Lizeth, no pasa nada, todo está bien.- le oculté a Lizeth todo lo sucedido anteriormente, más que nada por cumplir la promesa que le había hecho a Axayácatl. Como él todavía no llegaba, pensé que el único lugar en donde posiblemente nadie lo vería era en los baños, así que corrí hasta allí. Entonces llegué.- ¿Axayácatl? – pregunté con nervios, pues tenía miedo de que alguien más se diera cuenta de lo que pasaba; sin embargo, nadie respondía. Decidí por tanto caminar un poco más al fondo, entonces escuché unos llantos en un rincón del baño, por lo que me acerqué ahí. -¿Axa?- pregunté.

    - ¿Clemente, eres tú?- respondió Axayacátl al mismo tiempo que detuvo su llanto.

    - ¿Axa, estás bien?- me detuve en la puerta del baño en donde creí que estaba él - ¿te sucede algo?

    - Dime que viniste solo y que no hay nadie afuera – preguntó con interés de que así fuera.

    - Estoy solo, no hay nadie. – respondí.

    Axayácatl entonces abrió la puerta y de inmediato se mostró con los ojos rojos, los cuales expresaban que acababa de llorar, él tenía una cara muy triste. Entonces lo tomé de la mano, sin percatarme lo que esto significaba, y lo llevé a una parte de los baños que son exclusivos para el turno de la tarde y mismos que, con fortuna, estaban abiertos de la reja.

    - Dime, ¿acaso lo que tienes tiene que ver con esa niña que nos amenazó en la mañana? – le pregunté seriamente.

    - Sí, es ella; pero ahora me amenazó con decir lo que escuchó en la entrada. Lo hizo minutos antes de que subiera al salón, encontró el momento para decírmelo a solas – confesó con tono preocupado.

    - Así que ya sabes quién es ella.- le dije pensativo.

    - Sí, lo escuché todo en el receso, es la hermana de Jérémy, acaba de llegar hoy  a la escuela, su nombre es Isabel. – finalmente Axayácatl confesó.

    - ¡No lo puedo creer!, ¿pero qué se trae contigo? si apenas y sabe quién eres, ¡Se lo iré a decir en persona a esa maldita!- dije muy enojado, realmente no me había enojado tanto como en ese momento.

    - ¡No Clemente!, por favor no lo hagas- muerto del miedo me pidió Axayácatl.

    - ¿Pero por qué Axa?- pregunté desconcertado.

    - Será mejor hablar de esto con Jérémy, es lo más correcto.- sugirió.

    En cuanto Axayácatl me dijo esto, quedé muy pensativo, sus palabras me habían sorprendido, en realidad sí era la mejor opción decirle todo a Jérémy de una vez, yo estuve a punto de hacerlo pero no tuve el valor para decirle lo que había pasado; sin embargo, ahora con ver a Axayácatl en ese estado me daba suficiente decisión para confesarle todo a Jérémy.

    - Creo que tienes razón, pero yo lo haré, tú ya tuviste demasiados problemas por hoy- le dije a Axayácatl.

    - Pero Clemente, no quiero que tú solo te metas en esto, Jérémy es una cosa, pero Isabel es otra, en verdad parece una persona muy vengativa.- en seguida me dijo muy preocupado.

    - No te preocupes Axayácatl, como tú dices, es Jérémy, y creo que aunque no tenga años de conocerlo, sé cómo decirle esto; además, Isabel te amenazó sólo a ti, si se entera de que fui yo el que le dijo a su hermano, a ti ya no te dirá nada. Axa, ten por seguro que resolveremos esto.- intenté mantener en calma a Axayácatl.

    - Muchas gracias Clemente, en verdad que nunca había tenido un amigo como tú, realmente eres al primero que le cuento todos mis problemas, incluyendo el problema de Francisco y Rogelio. – me confesó Axayácatl con mucho sentimiento.

    - Sé que no es el mejor momento ahora y que no tenemos mucho tiempo para preguntarte algo así pero, ¿por qué decidiste acercarte a mí?, desde que llegaste a la escuela tuviste la valentía para llegar conmigo y entablar una conversación conmigo, cosa que no hiciste con los demás en días; no es que me moleste, pero si dices que soy el primero, ¿Por qué? – muy intrigado le comenté, pues en realidad las palabras de Axayácatl habían despertado un eco en mi interior.

    - Alguna vez te lo dije, pero tal vez por la presión que tenía por Francisco y Rogelio no lo hice tan claramente; y fue porque tú hacías algo que los demás no, y era leer, y siempre he creído que quien lee, y más a esta edad, es porque tiene otra forma de ver y sentir el mundo. – esto último lo dijo Axayácatl con un tono muy honesto, como nunca antes había dicho algo.

    Sus palabras tan honestas me llegaron muy al centro del corazón, jamás nadie me había dicho algo así, algo que me hiciera sentir especial por las acciones que casi nadie tomaba en cuenta en mi salón, no tenía forma de agradecer esto, por lo que, sin pensarlo, abracé a Axayácatl en un gesto de amistad y de gran cariño. Él aceptó muy bien el abrazo y cuando nos separamos sonreímos amigablemente y después salimos del baño para dirigirnos al salón.

    Llegó entonces la hora de la salida, todos se estaban saliendo ya del salón, todos a excepción de Jérémy. Él se encontraba arreglando sus cosas y aproveché para acercarme y ponerle como excusa que me prestara unos cuadernos para así poder hablar completamente a solas con él.

    - Vale Clemente, pero de cuadernos y apuntes yo no tengo mucho, sabes que recién voy llegando al curso. – dijo y extendió su mano para entregarme el cuaderno.

    - Jérémy, la verdadera razón por la que te pedí el cuaderno fue para hablar contigo a solas de otra cosa. - le dije un tanto serio.

    Él quedó sorprendido por mis palabras.

    - ¿Ahora qué pasa, acaso hice algo indebido?- dijo sumamente preocupado mientras regresaba su cuaderno a la mochila.

    - No, de hecho no es contigo Jérémy, es con tu hermana. – con muchos nervios finalmente le dije.

    - ¿Con Isabel?- de inmediato preguntó extrañado.

    - Sí, mira, sé que es el primer día en que ella está aquí, y tal vez no creas lo que te diré, pues ustedes son familia y yo soy simplemente un conocido, pero debo decirte lo que pasó con ella, y es que por alguna extraña razón hoy molestó de una forma muy agresiva a Axayácatl. - le comenté a Jérémy, ocultando los detalles sobre los problemas de Axayácatl, precisamente lo que había pasado en la mañana con Isabel y lo que ella había visto.

    - ¿En serio ha pasado eso?, yo no hablé para nada hoy con Axayácatl, por eso no me enteré de esto; la verdad es que no sé por qué mi hermana ha hecho eso con Axayácatl en este primer día. Te había dicho que a mí no me agradó mucho que Isabel llegara a México, y que, mucho menos, se quedara en la misma escuela que yo, pues ella y yo no nos llevamos muy bien que digamos, solemos tener bastantes problemas, sé que es muy problemática y posesiva, allá en España era el mismo caso; sin embargo no te preocupes, yo le comentaré de esto y detendré este problema ¿vale?- Jérémy me sonrió.

    No podía creer lo que me decía Jérémy, se había tomado el problema muy tranquilamente, pensé que mostraría un poco de resistencia para aceptar lo que había hecho Isabel, pero ahora que sabía cómo era la relación de ellos dos como hermanos, no me quedaba duda de que en verdad ella era muy problemática.

    - <<Así que finalmente empezaste hermanita – pensó Jérémy – sabía que sería cuestión de tiempo para que comenzaras a inmiscuirte en mi vida para lograr tus objetivos, aunque es muy raro que hayas arremetido contra Axayácatl, ¿él qué tiene que ver con mis sentimientos>>.

    - Muchas gracias por tu ayuda Jérémy – interrumpí sus pensamientos.

    - Clemente, no agradezcas en nada, más bien gracias a ti por informarme sobre lo que pasa, en verdad ten por seguro que no llegará a más y que controlaré a Isabel – desconociendo el futuro, exclamó él -, además, ya te había dicho que te comentaría lo que sucede con mi hermana, te tengo la confianza para decirte esos problemas que no se los diría a nadie más.

    Cuando él me dijo esto, me sonrojé un poco.

-       Vaya, no sé qué decirte, muchas gracias- contesté apenado.

    En ese momento, un silencio extraño entre los dos nació, no podíamos dejar de vernos. Evidentemente yo me ponía nervioso ante esta situación. Jérémy, por el contrario, parecía muy bien saber lo que estaba pasando, entonces, sin titubear, él comenzó a acercarse a mí de una forma extraña, se estaba acercando cada vez más, más, más, más… Yo no me movía por los nervios que sentía, hasta que, por fin, se puso muy enfrente de mí, la distancia entre uno y otro era muy pequeña, él muy lentamente, y aun con duda, empezó a mover sus brazos detenidamente hacia mi cintura, lo hacía pausadamente, cuando estuvo a punto de poner sus manos alrededor mío, los señores de intendencia pasaron a recoger el bote de basura, por lo que interrumpieron lo que pasaría. Ellos se nos quedaron viendo serios y Jérémy sólo agachó la cabeza y dijo:

-       Hablaré muy seriamente con ella- comentó y apenado se salió del salón.

    Al salirse él apenado, yo agarré mis cosas para salirme también del salón, los señores solamente nos miraron extrañados cuando pasamos a lado de ellos. Cuando yo ya estaba afuera de ahí, no vi a Jérémy en los pasillos, por lo que caminé tranquilamente sin intentar alcanzarlo ya.

    Tiempo después a esto, Jérémy había llegado finalmente a su casa, al entrar, encontró a su hermana parada justo enfrente de él, entonces Jérémy la vio con ojos de enojo y coraje…

Capítulo XII
Al mismo tiempo que Jérémy abría la puerta para enfrentarse con su hermana, en la casa de Axayácatl alguien tocaba en la entrada. De estos dos sucesos paralelos, pasó lo siguiente:

    - ¿Cómo llegaste aquí sola?- dijo Jérémy mientras cruzaba la sala para dejar sus cosas.

    - Ya ves, me he aprendido muy bien el camino de la escuela a casa- dijo Isabel con burla-; además, no veía que salieras, no sé con quién demonios estabas. -Isabel dijo esto mientras volteaba a ver a Jérémy.

    - Vaya, pero qué lista eres para aprenderte el camino a casa; pero dime, ¿te fue bien en el primer día?, ¿a cuántos habéis hostigado hoy?, ¿habéis logrado hacer sentir mal a Axayácatl?- dijo Jérémy mientras se servía un vaso con agua.

    - Ah, entonces estabas con tu amigo mugroso el indígena.- respondía Isabel mientras se reía.

    - ¡Escúchame bien Isabel!- Jérémy se acercó a su hermana muy enojado-, ¡No te permito que le hables ni le digas así a Axayácatl! -Jérémy tomó del codo a Isabel.

    Paralelamente a esto, en la casa de Axayácatl pasaba algo sumamente grave. Cuando Axayácatl escuchó que tocaban a la puerta, él se dirigió a ella para abrirla, y al hacerlo fue su desgracia encontrar a Francisco y Rogelio justo ahí enfrente.

    -Vaya, corrimos con suerte, estás aquí Axayácatl. – dijo Francisco de inmediato.

    - Francisco, Rogelio- dijo sorprendido Axayácatl, al mismo tiempo que temblaba del cuerpo.

    - Mmm… Me huele bien, ¿estás cocinando algo?- preguntó Rogelio.

    - Sí, me estaba haciendo de comer.- respondió con miedo Axayácatl.

    - ¿Y qué pedo imbécil?, ¿no nos vas a invitar a pasar? – molesto señaló Francisco al notar la tardanza de Axayácatl para hacerlo.

    - Sí enano, para que nos sirvas de comer, venimos con la panza vacía.- exclamó de inmediato Francisco.

    Axayácatl todavía muy temeroso los invitó a pasar, entonces él se apresuró a ir por la comida en lo que Francisco y Rogelio se sentaban en la mesa.

    - Y bien enano, ¿qué hay con las fotos?- preguntó Francisco al tiempo que subía los pies a la mesa.

    - Aún no están.- respondió con mayor temor Axayácatl mientras seguía poniendo la mesa.

    - Chingao cabrón, ya estamos hartos de tu tardanza, no estás tan bueno para tener sexo contigo toda la vida.- dijo muy enojado Rogelio, entonces él sacó una pistola.

    Mientras esto sucedía con Axayácatl, en la casa de Jérémy las cosas eran diferentes, aunque con la misma intensidad.

    - ¡A mí no me grites estúpido!- empujó Isabel a Jérémy-, ¿quién fue el chismoso que te dijo lo que hice hoy?

    - Eso es lo de menos Isabel, y mejor escucha bien lo que te digo: ¡te prohíbo que te refieras de esa forma a Axayácatl!- indicó muy molesto su hermano.

    - Fue Clemente ¿verdad?, ese imbécil muerto de hambre te rebeló lo que pasó en la entrada ¿cierto? – más alterada comentó su hermana.

    - ¿Cómo coño sabes quién es Clemente?, fue tu primer día en la escuela y es imposible que sepas quién es él, ¿de dónde te enteraste de Clemente?, ¡¿de dónde Isabel?! – impactado por esto, preguntó también más enojado Jérémy.

    - <<Si fue Clemente quien le dijo- empezó a pensar Isabel sin ponerle atención a su hermano y a su pregunta-, entonces seguramente no le comentó a Jérémy a detalle lo que pasó en la entrada, pues así revelaría lo del secreto del indio ese, lo cual me deja en perfecta superioridad en el caso, pues puedo todavía amenazar tanto a Clemente como al indio sobre lo que intentan ocultar >>; ¡Mira Jérémy, no te permito hablarme así!, ¿¡quién eres tú para decirme que no me refiera de esa forma a los asquerosos indios de este país!?, eh, dime, ¿¡quién eres tú!?, ¿¡un imbécil que perdió la virginidad a los 14 años!?... Y vaya que la perdiste como la pierden las mujeres, ¡y con una persona que ni te atreves a recordar!- Isabel gritó todo lo último.

    Jérémy se quedó mudo e impactado tras las palabras de su hermana, de momento olvidó su interés por saber cómo se había percatado Isabel de mi existencia.

    Por otro lado, en casa de Axayácatl, él se había quedado petrificado al ver el arma de Rogelio apuntándole, por lo que tiró accidentalmente un plato.

    - Calma, calma Rogelio, estoy seguro de que el indito podrá resolver esto, ¿o no Axa?- detuvo Francisco a Rogelio.

    - Sí… sí, así es- tartamudeó Axayácatl mientras recogía los restos del plato roto.

    - Está bien.- Rogelio enojado bajó el arma.

     Axayácatl, al terminar de recoger los vidrios del plato, terminó de poner la mesa para que Francisco y Rogelio comenzaran a comer. Mientras Axayácatl servía los vasos con agua, Francisco comentó:

    - ¿Qué harás entonces wey?- dijo Francisco mientras comía apresuradamente.

    - Conseguiré las fotos, se los aseguro.- nervioso respondió Axayácatl mientras se iba a servir comida.

    - ¿Qué, qué, qué? No, no, ni pienses que vas a comer, nos has tenido muy insatisfechos como para que agarres algo, ¿o acaso ya olvidaste la madriza que te acomodamos en la mañana?- dijo Francisco mientras le quitaba la cacerola de comida a Axayácatl de las manos.

    - Bien dicho amigo, el indio no tiene derecho de comer hasta que consiga lo que queremos. Ahora Axa, siéntate porque te vamos a decir de quiénes queremos las fotos- dijo Rogelio.

    - ¿De quiénes?, ¿acaso ustedes saben los nombres de mis compañeros?-impactado dijo Axayácatl mientras se sentaba en la mesa.

    - Axayácatl, por favor, como si no supieras a qué nos dedicamos y cómo logramos obtener a nuestras víctimas; sí, investigamos a los de tu salón, sabemos sus nombres y direcciones.- confesó Francisco con tono cínico.- Mira, queremos que les tomes fotos a los más guapos de tus compañeritos.

    Mientras a Axayácatl le decían los nombres sobre quiénes querían las fotos, en casa de Jérémy seguían los problemas.

    - ¿¡Pero de qué coño hablas Isabel!?- gritó Jérémy.

    - Ay hermanito, por favor, no te hagas el tonto que no te queda. Bien sabes lo que hiciste en España, pues fue por eso mismo por lo que decidiste venir a vivir a México, no te hagas el torpe por favor- Isabel muy segura respondió, mientras Jérémy estaba callado y un poco nervioso-. Yo haré lo que me plazca con Clemente y Axayácatl, después de todo tengo lo necesario para mantenerlos amenazados a los tres; ¡y en donde intentes algo hermano, te juro por Dios que le digo a mamá lo que hiciste allá en España!- amenazó Isabel a su hermano mientras ella subía las escaleras rumbo a su cuarto.

    - ¡No jures por Dios las cosas que vienen desde lo más maldito de tu ser!; anda Isabel, quiero ver la valentía que dices tener para decirle algo así a mamá, ya veremos de qué estás hecha.- enojado gritó Jérémy.

    - ¡Yo juro hasta por Dios con tal de que yo tenga la verdad y la razón de mi lado!, ¡tengo la suficiente valentía para hacer lo que yo quiera!, porque, ¿sabes qué?, ¡al menos yo no he perdido la virginidad!- Isabel entonces azotó la puerta de su cuarto para así terminar la discusión con su hermano.

     Jérémy quedó mudo y enojado ante esta situación, las palabras de su hermana realmente lo habían hecho pensar, él sabía que Isabel sí era capaz de decirle a su mamá todo lo que había pasado en España, así como también sabía que Axayácatl y yo corríamos un gran peligro si retábamos a Isabel. De pronto recordó que Isabel no le respondió sobre cómo sabía de mí, sin embargo, Jérémy dedujo que tal vez ella lo habría escuchado en un día en que él dijo mi nombre en voz alta, lo cual llevó a pensar a Isabel que yo era el causante de la estadía de Jérémy en México. Jérémy ya se imaginaba el gran lío que iba a acontecer en los días próximos.

    Entre tanto, en otro lado de la ciudad, Axayácatl seguía con su problema.

    - Entonces pendejo ¿nos vas a conseguir esas fotos de los que te acabamos de decir?- preguntó Rogelio con sumo interés.

    - No, no es pregunta Rogelio, el indio nos va a conseguir las fotos; sino, ya sabes lo que pasará ¿verdad Axayácatl? – dijo Francisco refiriéndose a Axayácatl en lo último.

    - Sí, sí, yo les conseguiré lo que piden – habló Axayácatl en verdad temiendo por su vida.

     -Muy bien, por cierto Axayácatl, aún no te hemos dicho sobre uno de tu salón que es muy especial. – Francisco con mucho interés dijo esto último.

    -Ah sí, hablas del españolito ese ¿no?- con tono sugerente y sucio comentó Rogelio.

    - No puede ser…- dijo en voz baja Axayácatl.

    - ¿Qué dices enano?- enojado preguntó Francisco.

    - Nada, nada…- de inmediato repuso Axayácatl.

    - Muy bien, pues Rogelio y yo nos referimos a Jérémy, sabemos que es de España y que es la primera vez que él viene a México, y también conocemos cómo es físicamente, así que también queremos fotos de él. – ordenó Francisco, quien conocía muy bien a Jérémy por lo que había investigado.

    - Pero… ¿cómo haré para tomar lo que me piden? – con mucho miedo preguntó Axayácatl.

    - Para eso te daremos éste celular con cámara- Francisco aventó a la mesa un celular de buena calidad-; ya el cuándo y cómo tomarás las fotos no es nuestro problema pendejo, arréglatelas tú solo- Francisco y Rogelio se levantaron de la mesa-, ya de pérdida consíguenos unas fotos de sus piernas; porque tú bien sabes que si no logras lo que te pedimos, le puede costar la vida a tu familia y también a ti…- ambos se salieron de la casa, dejando a Axayácatl sin comida y totalmente petrificado por lo que debía hacer…

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