Capítulo XI
Buscaba
a Axayácatl por todo el patio, pero no lo encontraba por ningún lugar. Cuando
sonó la campana que indicaba que el receso había terminado, corrí hasta el
salón con la esperanza de verlo. Al llegar ahí no lo encontré por ningún lado,
así que le pregunté a Lizeth si lo había visto, a lo que ella me respondió:
- ¿Axayácatl?, no Clemente, él no ha
llegado al salón, ¿sucede algo?- preguntó preocupada.
- Ya veo, así que todavía no llega al
salón; muchas gracias Lizeth, no pasa nada, todo está bien.- le oculté a Lizeth
todo lo sucedido anteriormente, más que nada por cumplir la promesa que le
había hecho a Axayácatl. Como él todavía no llegaba, pensé que el único lugar
en donde posiblemente nadie lo vería era en los baños, así que corrí hasta
allí. Entonces llegué.- ¿Axayácatl? – pregunté con nervios, pues tenía miedo de
que alguien más se diera cuenta de lo que pasaba; sin embargo, nadie respondía.
Decidí por tanto caminar un poco más al fondo, entonces escuché unos llantos en
un rincón del baño, por lo que me acerqué ahí. -¿Axa?- pregunté.
- ¿Clemente, eres tú?- respondió Axayacátl
al mismo tiempo que detuvo su llanto.
- ¿Axa, estás bien?- me detuve en la puerta
del baño en donde creí que estaba él - ¿te sucede algo?
- Dime que viniste solo y que no hay nadie afuera
– preguntó con interés de que así fuera.
- Estoy solo, no hay nadie. – respondí.
Axayácatl entonces abrió la puerta y de
inmediato se mostró con los ojos rojos, los cuales expresaban que acababa de
llorar, él tenía una cara muy triste. Entonces lo tomé de la mano, sin percatarme
lo que esto significaba, y lo llevé a una parte de los baños que son exclusivos
para el turno de la tarde y mismos que, con fortuna, estaban abiertos de la
reja.
- Dime, ¿acaso lo que tienes tiene que ver
con esa niña que nos amenazó en la mañana? – le pregunté seriamente.
- Sí, es ella; pero ahora me amenazó con
decir lo que escuchó en la entrada. Lo hizo minutos antes de que subiera al
salón, encontró el momento para decírmelo a solas – confesó con tono
preocupado.
- Así que ya sabes quién es ella.- le dije
pensativo.
- Sí, lo escuché todo en el receso, es la
hermana de Jérémy, acaba de llegar hoy a
la escuela, su nombre es Isabel. – finalmente Axayácatl confesó.
- ¡No lo puedo creer!, ¿pero qué se trae
contigo? si apenas y sabe quién eres, ¡Se lo iré a decir en persona a esa
maldita!- dije muy enojado, realmente no me había enojado tanto como en ese
momento.
- ¡No Clemente!, por favor no lo hagas- muerto
del miedo me pidió Axayácatl.
- ¿Pero por qué Axa?- pregunté desconcertado.
- Será mejor hablar de esto con Jérémy, es
lo más correcto.- sugirió.
En cuanto Axayácatl me dijo esto, quedé muy
pensativo, sus palabras me habían sorprendido, en realidad sí era la mejor
opción decirle todo a Jérémy de una vez, yo estuve a punto de hacerlo pero no
tuve el valor para decirle lo que había pasado; sin embargo, ahora con ver a
Axayácatl en ese estado me daba suficiente decisión para confesarle todo a
Jérémy.
- Creo que tienes razón, pero yo lo haré,
tú ya tuviste demasiados problemas por hoy- le dije a Axayácatl.
- Pero Clemente, no quiero que tú solo te
metas en esto, Jérémy es una cosa, pero Isabel es otra, en verdad parece una
persona muy vengativa.- en seguida me dijo muy preocupado.
- No te preocupes Axayácatl, como tú dices,
es Jérémy, y creo que aunque no tenga años de conocerlo, sé cómo decirle esto;
además, Isabel te amenazó sólo a ti, si se entera de que fui yo el que le dijo
a su hermano, a ti ya no te dirá nada. Axa, ten por seguro que resolveremos
esto.- intenté mantener en calma a Axayácatl.
- Muchas gracias Clemente, en verdad que
nunca había tenido un amigo como tú, realmente eres al primero que le cuento todos
mis problemas, incluyendo el problema de Francisco y Rogelio. – me confesó Axayácatl
con mucho sentimiento.
- Sé que no es el mejor momento ahora y que
no tenemos mucho tiempo para preguntarte algo así pero, ¿por qué decidiste
acercarte a mí?, desde que llegaste a la escuela tuviste la valentía para
llegar conmigo y entablar una conversación conmigo, cosa que no hiciste con los
demás en días; no es que me moleste, pero si dices que soy el primero, ¿Por
qué? – muy intrigado le comenté, pues en realidad las palabras de Axayácatl
habían despertado un eco en mi interior.
- Alguna vez te lo dije, pero tal vez por
la presión que tenía por Francisco y Rogelio no lo hice tan claramente; y fue
porque tú hacías algo que los demás no, y era leer, y siempre he creído que
quien lee, y más a esta edad, es porque tiene otra forma de ver y sentir el
mundo. – esto último lo dijo Axayácatl con un tono muy honesto, como nunca
antes había dicho algo.
Sus palabras tan honestas me llegaron muy
al centro del corazón, jamás nadie me había dicho algo así, algo que me hiciera
sentir especial por las acciones que casi nadie tomaba en cuenta en mi salón,
no tenía forma de agradecer esto, por lo que, sin pensarlo, abracé a Axayácatl
en un gesto de amistad y de gran cariño. Él aceptó muy bien el abrazo y cuando
nos separamos sonreímos amigablemente y después salimos del baño para
dirigirnos al salón.
Llegó entonces la hora de la salida, todos
se estaban saliendo ya del salón, todos a excepción de Jérémy. Él se encontraba
arreglando sus cosas y aproveché para acercarme y ponerle como excusa que me
prestara unos cuadernos para así poder hablar completamente a solas con él.
- Vale Clemente, pero de cuadernos y
apuntes yo no tengo mucho, sabes que recién voy llegando al curso. – dijo y
extendió su mano para entregarme el cuaderno.
- Jérémy, la verdadera razón por la que te
pedí el cuaderno fue para hablar contigo a solas de otra cosa. - le dije un
tanto serio.
Él quedó sorprendido por mis palabras.
- ¿Ahora qué pasa, acaso hice algo indebido?-
dijo sumamente preocupado mientras regresaba su cuaderno a la mochila.
- No, de hecho no es contigo Jérémy, es con
tu hermana. – con muchos nervios finalmente le dije.
- ¿Con Isabel?- de inmediato preguntó
extrañado.
- Sí, mira, sé que es el primer día en que
ella está aquí, y tal vez no creas lo que te diré, pues ustedes son familia y
yo soy simplemente un conocido, pero debo decirte lo que pasó con ella, y es
que por alguna extraña razón hoy molestó de una forma muy agresiva a Axayácatl.
- le comenté a Jérémy, ocultando los detalles sobre los problemas de Axayácatl,
precisamente lo que había pasado en la mañana con Isabel y lo que ella había
visto.
- ¿En serio ha pasado eso?, yo no hablé
para nada hoy con Axayácatl, por eso no me enteré de esto; la verdad es que no
sé por qué mi hermana ha hecho eso con Axayácatl en este primer día. Te había
dicho que a mí no me agradó mucho que Isabel llegara a México, y que, mucho
menos, se quedara en la misma escuela que yo, pues ella y yo no nos llevamos
muy bien que digamos, solemos tener bastantes problemas, sé que es muy
problemática y posesiva, allá en España era el mismo caso; sin embargo no te
preocupes, yo le comentaré de esto y detendré este problema ¿vale?- Jérémy me
sonrió.
No podía creer lo que me decía Jérémy, se
había tomado el problema muy tranquilamente, pensé que mostraría un poco de
resistencia para aceptar lo que había hecho Isabel, pero ahora que sabía cómo
era la relación de ellos dos como hermanos, no me quedaba duda de que en verdad
ella era muy problemática.
- <<Así que finalmente empezaste
hermanita – pensó Jérémy – sabía que sería cuestión de tiempo para que
comenzaras a inmiscuirte en mi vida para lograr tus objetivos, aunque es muy
raro que hayas arremetido contra Axayácatl, ¿él qué tiene que ver con mis
sentimientos>>.
- Muchas gracias por tu ayuda Jérémy –
interrumpí sus pensamientos.
- Clemente, no agradezcas en nada, más bien
gracias a ti por informarme sobre lo que pasa, en verdad ten por seguro que no
llegará a más y que controlaré a Isabel – desconociendo el futuro, exclamó él
-, además, ya te había dicho que te comentaría lo que sucede con mi hermana, te
tengo la confianza para decirte esos problemas que no se los diría a nadie más.
Cuando él me dijo esto, me sonrojé un poco.
- Vaya,
no sé qué decirte, muchas gracias- contesté apenado.
En ese momento, un silencio extraño entre
los dos nació, no podíamos dejar de vernos. Evidentemente yo me ponía nervioso
ante esta situación. Jérémy, por el contrario, parecía muy bien saber lo que
estaba pasando, entonces, sin titubear, él comenzó a acercarse a mí de una
forma extraña, se estaba acercando cada vez más, más, más, más… Yo no me movía
por los nervios que sentía, hasta que, por fin, se puso muy enfrente de mí, la
distancia entre uno y otro era muy pequeña, él muy lentamente, y aun con duda,
empezó a mover sus brazos detenidamente hacia mi cintura, lo hacía
pausadamente, cuando estuvo a punto de poner sus manos alrededor mío, los
señores de intendencia pasaron a recoger el bote de basura, por lo que interrumpieron
lo que pasaría. Ellos se nos quedaron viendo serios y Jérémy sólo agachó la
cabeza y dijo:
- Hablaré
muy seriamente con ella- comentó y apenado se salió del salón.
Al salirse él apenado, yo agarré mis cosas para
salirme también del salón, los señores solamente nos miraron extrañados cuando
pasamos a lado de ellos. Cuando yo ya estaba afuera de ahí, no vi a Jérémy en
los pasillos, por lo que caminé tranquilamente sin intentar alcanzarlo ya.
Tiempo después a esto, Jérémy había llegado
finalmente a su casa, al entrar, encontró a su hermana parada justo enfrente de
él, entonces Jérémy la vio con ojos de enojo y coraje…
Capítulo XII
Al
mismo tiempo que Jérémy abría la puerta para enfrentarse con su hermana, en la
casa de Axayácatl alguien tocaba en la entrada. De estos dos sucesos paralelos,
pasó lo siguiente:
- ¿Cómo llegaste aquí sola?- dijo Jérémy
mientras cruzaba la sala para dejar sus cosas.
- Ya ves, me he aprendido muy bien el
camino de la escuela a casa- dijo Isabel con burla-; además, no veía que
salieras, no sé con quién demonios estabas. -Isabel dijo esto mientras volteaba
a ver a Jérémy.
- Vaya, pero qué lista eres para aprenderte
el camino a casa; pero dime, ¿te fue bien en el primer día?, ¿a cuántos habéis
hostigado hoy?, ¿habéis logrado hacer sentir mal a Axayácatl?- dijo Jérémy
mientras se servía un vaso con agua.
- Ah, entonces estabas con tu amigo mugroso
el indígena.- respondía Isabel mientras se reía.
- ¡Escúchame bien Isabel!- Jérémy se acercó
a su hermana muy enojado-, ¡No te permito que le hables ni le digas así a
Axayácatl! -Jérémy tomó del codo a Isabel.
Paralelamente a esto, en la casa de Axayácatl
pasaba algo sumamente grave. Cuando Axayácatl escuchó que tocaban a la puerta,
él se dirigió a ella para abrirla, y al hacerlo fue su desgracia encontrar a
Francisco y Rogelio justo ahí enfrente.
-Vaya, corrimos con suerte, estás aquí
Axayácatl. – dijo Francisco de inmediato.
- Francisco, Rogelio- dijo sorprendido
Axayácatl, al mismo tiempo que temblaba del cuerpo.
- Mmm… Me huele bien, ¿estás cocinando
algo?- preguntó Rogelio.
- Sí, me estaba haciendo de comer.-
respondió con miedo Axayácatl.
- ¿Y qué pedo imbécil?, ¿no nos vas a
invitar a pasar? – molesto señaló Francisco al notar la tardanza de Axayácatl
para hacerlo.
- Sí enano, para que nos sirvas de comer, venimos
con la panza vacía.- exclamó de inmediato Francisco.
Axayácatl todavía muy temeroso los invitó a
pasar, entonces él se apresuró a ir por la comida en lo que Francisco y Rogelio
se sentaban en la mesa.
- Y bien enano, ¿qué hay con las fotos?- preguntó
Francisco al tiempo que subía los pies a la mesa.
- Aún no están.- respondió con mayor temor
Axayácatl mientras seguía poniendo la mesa.
- Chingao
cabrón, ya estamos hartos de tu tardanza, no estás tan bueno para tener sexo
contigo toda la vida.- dijo muy enojado Rogelio, entonces él sacó una pistola.
Mientras esto sucedía con Axayácatl, en la
casa de Jérémy las cosas eran diferentes, aunque con la misma intensidad.
- ¡A mí no me grites estúpido!- empujó
Isabel a Jérémy-, ¿quién fue el chismoso que te dijo lo que hice hoy?
- Eso es lo de menos Isabel, y mejor escucha
bien lo que te digo: ¡te prohíbo que te refieras de esa forma a Axayácatl!- indicó
muy molesto su hermano.
- Fue Clemente ¿verdad?, ese imbécil muerto
de hambre te rebeló lo que pasó en la entrada ¿cierto? – más alterada comentó
su hermana.
- ¿Cómo coño sabes quién es Clemente?, fue
tu primer día en la escuela y es imposible que sepas quién es él, ¿de dónde te
enteraste de Clemente?, ¡¿de dónde Isabel?! – impactado por esto, preguntó
también más enojado Jérémy.
- <<Si fue Clemente quien le dijo-
empezó a pensar Isabel sin ponerle atención a su hermano y a su pregunta-,
entonces seguramente no le comentó a Jérémy a detalle lo que pasó en la
entrada, pues así revelaría lo del secreto del indio ese, lo cual me deja en
perfecta superioridad en el caso, pues puedo todavía amenazar tanto a Clemente
como al indio sobre lo que intentan ocultar >>; ¡Mira Jérémy, no te
permito hablarme así!, ¿¡quién eres tú para decirme que no me refiera de esa
forma a los asquerosos indios de este país!?, eh, dime, ¿¡quién eres tú!?, ¿¡un
imbécil que perdió la virginidad a los 14 años!?... Y vaya que la perdiste como
la pierden las mujeres, ¡y con una persona que ni te atreves a recordar!- Isabel
gritó todo lo último.
Jérémy se quedó mudo e impactado tras las
palabras de su hermana, de momento olvidó su interés por saber cómo se había
percatado Isabel de mi existencia.
Por otro lado, en casa de Axayácatl, él se
había quedado petrificado al ver el arma de Rogelio apuntándole, por lo que
tiró accidentalmente un plato.
- Calma, calma Rogelio, estoy seguro de que
el indito podrá resolver esto, ¿o no Axa?- detuvo Francisco a Rogelio.
- Sí… sí, así es- tartamudeó Axayácatl
mientras recogía los restos del plato roto.
- Está bien.- Rogelio enojado bajó el arma.
Axayácatl, al terminar de recoger los
vidrios del plato, terminó de poner la mesa para que Francisco y Rogelio
comenzaran a comer. Mientras Axayácatl servía los vasos con agua, Francisco
comentó:
- ¿Qué harás entonces wey?- dijo Francisco mientras comía apresuradamente.
- Conseguiré las fotos, se los aseguro.- nervioso
respondió Axayácatl mientras se iba a servir comida.
- ¿Qué, qué, qué? No, no, ni pienses que
vas a comer, nos has tenido muy insatisfechos como para que agarres algo, ¿o
acaso ya olvidaste la madriza que te acomodamos en la mañana?- dijo Francisco
mientras le quitaba la cacerola de comida a Axayácatl de las manos.
- Bien dicho amigo, el indio no tiene
derecho de comer hasta que consiga lo que queremos. Ahora Axa, siéntate porque
te vamos a decir de quiénes queremos las fotos- dijo Rogelio.
- ¿De quiénes?, ¿acaso ustedes saben los
nombres de mis compañeros?-impactado dijo Axayácatl mientras se sentaba en la
mesa.
- Axayácatl, por favor, como si no supieras
a qué nos dedicamos y cómo logramos obtener a nuestras víctimas; sí,
investigamos a los de tu salón, sabemos sus nombres y direcciones.- confesó
Francisco con tono cínico.- Mira, queremos que les tomes fotos a los más guapos
de tus compañeritos.
Mientras a Axayácatl le decían los nombres
sobre quiénes querían las fotos, en casa de Jérémy seguían los problemas.
- ¿¡Pero de qué coño hablas Isabel!?- gritó
Jérémy.
- Ay hermanito, por favor, no te hagas el
tonto que no te queda. Bien sabes lo que hiciste en España, pues fue por eso
mismo por lo que decidiste venir a vivir a México, no te hagas el torpe por
favor- Isabel muy segura respondió, mientras Jérémy estaba callado y un poco
nervioso-. Yo haré lo que me plazca con Clemente y Axayácatl, después de todo
tengo lo necesario para mantenerlos amenazados a los tres; ¡y en donde intentes
algo hermano, te juro por Dios que le digo a mamá lo que hiciste allá en
España!- amenazó Isabel a su hermano mientras ella subía las escaleras rumbo a
su cuarto.
- ¡No jures por Dios las cosas que vienen desde
lo más maldito de tu ser!; anda Isabel, quiero ver la valentía que dices tener
para decirle algo así a mamá, ya veremos de qué estás hecha.- enojado gritó
Jérémy.
- ¡Yo juro hasta por Dios con tal de que yo
tenga la verdad y la razón de mi lado!, ¡tengo la suficiente valentía para
hacer lo que yo quiera!, porque, ¿sabes qué?, ¡al menos yo no he perdido la
virginidad!- Isabel entonces azotó la puerta de su cuarto para así terminar la
discusión con su hermano.
Jérémy quedó mudo y enojado ante esta
situación, las palabras de su hermana realmente lo habían hecho pensar, él
sabía que Isabel sí era capaz de decirle a su mamá todo lo que había pasado en
España, así como también sabía que Axayácatl y yo corríamos un gran peligro si
retábamos a Isabel. De pronto recordó que Isabel no le respondió sobre cómo
sabía de mí, sin embargo, Jérémy dedujo que tal vez ella lo habría escuchado en
un día en que él dijo mi nombre en voz alta, lo cual llevó a pensar a Isabel
que yo era el causante de la estadía de Jérémy en México. Jérémy ya se
imaginaba el gran lío que iba a acontecer en los días próximos.
Entre tanto, en otro lado de la ciudad, Axayácatl
seguía con su problema.
- Entonces pendejo ¿nos vas a conseguir
esas fotos de los que te acabamos de decir?- preguntó Rogelio con sumo interés.
- No, no es pregunta Rogelio, el indio nos
va a conseguir las fotos; sino, ya sabes lo que pasará ¿verdad Axayácatl? –
dijo Francisco refiriéndose a Axayácatl en lo último.
- Sí, sí, yo les conseguiré lo que piden –
habló Axayácatl en verdad temiendo por su vida.
-Muy bien, por cierto Axayácatl, aún no te
hemos dicho sobre uno de tu salón que es muy especial. – Francisco con mucho
interés dijo esto último.
-Ah sí, hablas del españolito ese ¿no?- con
tono sugerente y sucio comentó Rogelio.
- No puede ser…- dijo en voz baja Axayácatl.
- ¿Qué dices enano?- enojado preguntó
Francisco.
- Nada, nada…- de inmediato repuso Axayácatl.
- Muy bien, pues Rogelio y yo nos referimos
a Jérémy, sabemos que es de España y que es la primera vez que él viene a
México, y también conocemos cómo es físicamente, así que también queremos fotos
de él. – ordenó Francisco, quien conocía muy bien a Jérémy por lo que había
investigado.
- Pero… ¿cómo haré para tomar lo que me
piden? – con mucho miedo preguntó Axayácatl.
- Para eso te daremos éste celular con
cámara- Francisco aventó a la mesa un celular de buena calidad-; ya el cuándo y
cómo tomarás las fotos no es nuestro problema pendejo, arréglatelas tú solo- Francisco
y Rogelio se levantaron de la mesa-, ya de pérdida consíguenos unas fotos de
sus piernas; porque tú bien sabes que si no logras lo que te pedimos, le puede
costar la vida a tu familia y también a ti…- ambos se salieron de la casa,
dejando a Axayácatl sin comida y totalmente petrificado por lo que debía hacer…
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